Hace muchos años me marché de Madrid para trabajar en una sala de fiestas de Málaga llamada Pigall. Por la noche, solía ir al bar Colón. Allí un día vi a una chica morena, impresionante. Nos conocimos y entablamos una gran amistad. Esa chica se llamaba Bibi Andersen. Con el tiempo pasó a llamarse Bibiana Fernández y en un tiempo lejano en que yo no la conocía dice que le llamaban Manoli.
Conocí a su madre, de una gracia sin igual, malagueña igual que la madre de Estrellita Castro. Y es que Málaga tiene una cosa especial, no es sólo Sevilla. Para mí la gracia es como dice la copla:
“Lo mismo en Andalucía
que en Valencia,
que en Tarragona.
¿Donde está la gracia?
Valla usted a saber.
Lo mismo la tiene Lola,
que Fernando o Maribel.”
|